Ici, c’est toujours avec un cadavre qu’on salue l’aube.
Jessica Nazaire
Nos han exiliado de la infancia,
de correr descalzos y desnudos
bajo la lluvia
de andar los montes
en busca de frutas y aves
de los tirachinas
los juegos de canicas
los quinqués de luciérnagas…
islas del silencio
y la candidez.
nos cambian muñecas,
carros de plásticos y legos
por martillos, cajas de limpiabotas y fusiles.
un «abajo la miseria» entre la lengua y el paladar.
el hambre florecida en las costillas
y salir por las calles hediondas
asfaltadas de vísceras
esquivar cadáveres
en busca de un cielo de rayuela.
difícil la niñez
cuando el hambre y la calle
son canciones de cuna.
¿cómo esconderse
en los versos de un poema
sin puertas de salida?
¿cómo huir
despedirse
cuando los adioses son de sangre y agonía?