El cantor

Por Eduardo Galeano

∗ Montevideo, Uruguay (1940-2015) - Escritor |

Cuando Alfredo Zitarrosa murió en Montevideo, su amigo Juceca subió con él hasta los portones del Paraíso, por no dejarlo solo en esos trámites.
Y cuando volvió, nos contó lo que había escuchado.
San Pedro preguntó nombre, edad, oficio.
—Cantor— dijo Alfredo.
El portero quiso saber: cantor de qué.
—Milongas— dijo Alfredo.
San Pedro no conocía. Lo picó la curiosidad, y mandó:
—Cante.
Y Alfredo cantó. Una milonga, dos, cien.
San Pedro quería que aquello no acabara nunca.
La voz de Alfredo, que tanto había hecho vibrar los suelos, estaba haciendo vibrar los cielos.
Entonces Dios, que andaba por ahí pastoreando nubes, paró la oreja.
Y ésa fue la única vez que Dios no supo quién era Dios.

 

Ilustración: Alejandro Barbeito 

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.