En tren

Por Glauce Baldovin

∗ Nació en Río Cuarto en 1928 y falleció en Córdoba en 1995 - Poeta |

Voy en tren.
Lo he tomado en el mismo corazón de la Pampa,
junto al río de los areneros,
y me voy hacia el sur
desde donde vienen girando
los médanos.
El tren quiere adormecerme,
pero no me adormezco.
Espero ver los cardos violáceos
abrirse,
espero la lenta llegada de los pueblos.
Sampacho, Succo,
no me adormezco.
Antes quiero saber,
preguntar,
que me cuenten.
Y entre nubes de tierra y de tabaco negro,
Saturnino Barzola,
el hombre de mi lado,
ya no es un misterio.
“Tengo tres hijos
–dice–
y he limpiado un campo
de poleo.
Pero cuando el maíz madure,
cuando comience el frío,
me echarán del rancho,
me arrancarán del suelo”.
Saturnino Barzola
ya no es un misterio.
¡Cuánto quisiera que el tren se convirtiera en toro
y lanzara bramidos de fuego!
Los que trabajan en el campo no son sus dueños.
Siembran para otros semillas y sangre
dejan en la tierra marchitar sus huesos.
Voy llegando a un pueblo,
diré que a mi pueblo.
¡Adiós, Saturnino!
Aquí,
en una tumba,
están mis abuelos Lucía y Silverio
que murieron locos,
murieron de miedo,
porque a ellos también les robaron los panes,
a ellos también les royeron los huesos.

Ilustración: Larisa-K - Pixabay
 

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2 Respuestas

  1. Alberto Godino dice:

    ¡Entrañable Baldovin! Hermosa simplicidad en un poema que se las trae.

  2. mirtha lucìa dice:

    Glauce, pudo «ponerse el rostro en la mano», y en ese gesto tal vez «suavizar las arrugas que semejan heridas».

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