Los cuatro sellos

Por César "León" Vargas

∗ Canals, Provincia de Córdoba -  Poeta |

Primer Sello
LA CONQUISTA

Es el Rey.
Es el caballo blanco y su soberbia.
Lo hemos visto, sagrado,
sin poder de resistir su poderío.
Descendió de su nave cuando el trueno partía a la mañana,
un león de mil cabezas que rugían anunció su llegada,
y caminó tranquilo, omnipotente,
sobre la tierra donde nunca volvería a crecer la dicha.

Ha venido a triunfar
con armas de luz y de estampido.

Ha venido a beber su caldo de pezones
de doncellas violadas,
a fabricar sus ídolos fundiendo nuestros dioses.

Ha venido a doblarnos, por su bien
y el de su estirpe de infelices sangrantes.

Ha venido a implantar su reino de mortajas
para que vivamos su muerte, su culpa de estar sobre la tierra.

Ha venido a sembrarnos de vacío,
A incendiarnos el tiempo del hoy
y dejarnos arrinconados en el vértice oscuro del recuerdo.

Es el caballo blanco
con su fuego de derrota
para nosotros y todos nuestros hijos.
Un temblor de sangre y siglos
Se ha instalado inquisidor
En la verde tierra del maíz y del cacao.

.

Segundo Sello
LA GUERRA

Y fue un toro anterior al Minotauro
el  que clavó su bufido de rencor en las piedras
y el rebote del eco nos devolvió un caballo
más rojo que la sangre, y su jinete era una espada.

Yo soy lo que soy, lo que no tiene nombre,
por mí van a llorar mares de angustia
las madres de la tierra, al borde de los puertos,
al filo de los llanos,
al pie de las estaciones de los ferrocarriles,
con pañuelos mojados que no tendrán frentes de regreso;
pobre del que se queda más acá de mí, esperando…
Yo soy el Dios de todos,
los hombres me han dado sus ciudades y sus campos
sus mares y sus bosques:
Aquí estoy y soy: Corfú y el Golfo Pérsico,
Paso de las Termópilas y Lepanto,
Angaco y  Normandía,
Tobruk y Tacuarí,
El Alamein y Vilcapugio,
Malvinas y Vietnam,
Cancha Rayada y Corea.
Yo soy donde tú vives,
te espero con bomba o bayoneta.

.
Tercer Sello
EL HAMBRE

Y vi la sombra de un caballo en la noche;
le vi el lomo temblando y los cascos sangrantes.

Sin embargo, me dije, no es la patria,
hace ya mucho tiempo que dejó de ser eso:
el heroico centauro de los músculos tensos.

Pero ¿quién es entonces ese animal desorbitado
salpicado de saliva y sudor de escalofrío?

¿Qué ha visto de espantable, qué crueldad de tenazas
en manos de cobardes? ¿Qué pesadilla araña
le ha saltado al pescuezo?

Mírenlo. Que no huye. Que llora mientras corre.
Que va mordiendo el aire por un crimen sin muerte.
Que voltea las tapias del fondo de las casas.
Que se clava en la pampa como un pozo reseco.
Que eriza su pelambre más negra que la noche.
Que lo ha llamado el hombre.
Que su jinete viene con tramposa balanza
escatimando el trigo y enranciando el aceite.

.
Cuarto Sello
LA MUERTE

El círculo del águila, allá arriba,
clava su sombra de moneda
en la tierra
en el barro que piso silencioso;
mientras giro aquí abajo
y los insectos zumban detrás de mis heridas.

Yo, caballo amarillo de la  muerte
atado a la noria de un pisadero de ladrillos
pasaré otra vez sobre mi huella
sobre tu oscura frente de mortal
condenado.

No tienes ni siquiera un relincho de vida
apestarás a cárcel o pobreza,
a vinos vomitados, a hijos mal paridos,
a libros incendiados,
a tumbas que no guarden ni un trozo de tus fechas;
Mientras giro aquí abajo
reloj de barro, infinito y perfecto
volviendo siempre
para decirte:

Mueres.

 

Ilustración: Detalle de "Los laberintos de la peste" de Pichy Paccot
Acrilico sobre tela / 1.2x1.2

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1 respuesta

  1. Pichy dice:

    Gracias Alejandro y Tito!!!
    Muchas gracias!

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